Se preveía una mañana difícil,
tenía la sensación de que el sábado iba a ser duro, pero confiando en que las
cosas saldrían como deberían. Pues bien, no me equivocaba; Modificamos el
equipo en algo que no me hubiera gustado tocar, llevaba toda la semana
planteando un sistema que, creo, que nos hubiera dado algo más, pero bueno,
gracias a la actitud de los niños salió mejor de lo que pensaba.
El partido empieza de la mejor
manera posible, donde nos adelantamos en el marcador con una gran jugada
personal de Cano, que se adentra en el área después de recorrerse la banda y
define magistralmente junto al palo ante la salida del portero. Poco nos dura
la alegría, porque seguidamente, nos empatan. A partir de ahí el encuentro se
volvió tosco y demasiado duro, porque un rival que juega a intentar amedrentar,
quería salirse con la suya y no podía; varias ocasiones en ambas porterías,
antes de que la primera parte tocara su fin, en donde el marcador pudo moverse,
pero no.
En el descanso, veo a mis
jugadores sobreexcitados debido a lo acontecido durante la primera parte, no
soportaban las continuas amenazas vertidas desde los propios niños del equipo
visitante, pasando por la grada y acabando por el banquillo; intento
tranquilizarlos y que no entren en su juego, que sigan como hasta ahora sin
perder la cara al partido. Empieza la segunda parte y nos encontramos con 3
goles consecutivos, que nos dejaron tocados, muy tocados. Creía que el partido
había terminado, pero mis jugadores me demostraron que no se iban a rendir, y,
así fue. Después de otra jugada de Cano, que se planta solo delante de la meta
del rival, le regatea y define como los grandes, acortamos distancias, metiéndonos
de nuevo en el partido y viendo que éramos capaces de dar la vuelta el
marcador. A partir de nuestro segundo gol, comienza un continuo acoso por
nuestra parte para intentar ajustar más el marcador, y en ocasiones tuvimos
para ello, pero en un desafortunado córner en contra, nos hicieron el gol que
acababa con nuestras esperanzas.
Acaba el partido y veo a mis
niños derrumbados, exhaustos ante el gran esfuerzo realizado, donde habían
corrido, luchado y pelado como jabatos sin entrar en provocaciones. Permitidme
decir que los niños me demostraron y me dieron una lección de su
comportamiento. Por último, pido disculpas por lo acontecido después del
partido, pero después de estar aguantando durante mucho, estallé, por ver a
Alberto llorar de esa manera, ya que se le había faltado el respeto
vulgarmente, no podía permitirlo. También digo que volvería a actuar así,
porque no puedo ante una injusticia tan grave, pero bueno, ante todo quiero que
me entendáis y que no se me valore por ello.
Creo que debemos y tenemos que
estar orgullosos de vuestros hijos, que también son mis niños, de su actitud y
compromiso, que han demostrado los unos con los otros; seguid así, porque esa
es la actitud.
Todos de diez, todos, pero no
os conforméis; seguid, que todavía podéis mejorar más.
Jorge.
Bravo mister¡¡¡¡
ResponderEliminarhola a todos
ResponderEliminarHola majo...jajaja.
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